{"id":159,"date":"2014-08-25T22:32:46","date_gmt":"2014-08-25T22:32:46","guid":{"rendered":"https:\/\/vortice.rocks\/clientes\/tierraviva\/?post_type=noticia&#038;p=4578"},"modified":"2018-02-09T09:33:02","modified_gmt":"2018-02-09T09:33:02","slug":"el-llanto-del-palo-santo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vortice.rocks\/clientes\/tierraviva\/el-llanto-del-palo-santo\/","title":{"rendered":"El llanto del palo santo"},"content":{"rendered":"<h6><em>(Parte II) La fiebre de la carne vacuna devora millones de hect\u00e1reas de bosques chaque\u00f1os.<\/em><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\">Por <a href=\"http:\/\/ea.com.py\/v2\/author\/aristides_ortiz\/\">Ar\u00edstides Ort\u00edz<\/a><\/h6>\n<h6 style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/vortice.rocks\/clientes\/tierraviva\/wp-content\/uploads\/2014\/08\/mateo.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-4579 size-full\" src=\"https:\/\/vortice.rocks\/clientes\/tierraviva\/wp-content\/uploads\/2014\/08\/mateo.jpg\" alt=\"mateo\" width=\"685\" height=\"510\" \/><\/a><\/h6>\n<h6>\u00a0\u201cAquel \u00e1rbol que ves all\u00e1 en el descampado\u2026 ese es un palo santo\u201d, nos comenta Taguide Picanerai, nuestro gu\u00eda ayoreo, mientras las ruedas de nuestro veh\u00edculo viborean sobre el resbaloso terrapl\u00e9n, mojado por la sostenida llovizna que cay\u00f3 esa ma\u00f1ana. Miro aquel \u00e1rbol sagrado para los ind\u00edgenas del Chaco. A su rededor pastan carnosas vacas, rebosantes sus ubres de leche. Veo al palo santo espigado, triste, con peque\u00f1as hojas cil\u00edndricas, seco; parece tener poca vida. Sin embargo, su madera es una de las m\u00e1s apetecidas del mundo y ofrece muchas utilidades a los ind\u00edgenas.<\/h6>\n<h6>\u201cAqu\u00ed est\u00e1n haciendo una picada\u201d, comenta luego Pablo Sanabria, nuestro chofer, quien trabaj\u00f3 por varios a\u00f1os para los menonitas como conductor de topadoras. Es una propiedad menonita con un surco de 15 metros de ancho que se pierde en el horizonte.<\/h6>\n<h6>Pablo nos relata c\u00f3mo las topadoras derriban los bosques: \u201c\u2026Se ata un cabo de acero de 25 cent\u00edmetro de ancho y 50 metros de largo por una topadora de 8 cilindradas y de 600 caballos de fuerza. El otro extremo del cabo se ata por otra topadora de la misma fuerza. Cuando las topadoras avanzan, el cabo, al ras del suelo, arranca de ra\u00edz como si fueran peque\u00f1os arbustos los grandes samu\u2019\u00fb, los coronillos, los algarrobos, los palo santos\u2026\u201d Pablo agrega que en una hora se echan \u2013 en promedio- cinco hect\u00e1reas de bosques. Cuando se debe desmontar un inmueble, las topadoras trabajan 24 horas continuas del d\u00eda, con turnos de cuatro horas de volanteo.<\/h6>\n<h6>Mientras escucho a Pablo, hago un c\u00e1lculo: una sola topadora puede tumbar 120 hect\u00e1reas de monte en un d\u00eda, 3.200 hect\u00e1reas en un mes y 38.600 en un a\u00f1o. Una sola topadora. \u201cCu\u00e1ntas topadoras estar\u00e1n desmontando el Chaco\u2026\u201d, pienso en voz alta. Pablo escucha, sonr\u00ede y responde en guaran\u00ed: \u201cHe\u2026 tuku guas\u00faicha heta o\u00ee ko\u00e1rupi\u2026mo\u00f3iko jaiku\u00e1ta mbo\u00fdpa\u201d. Es incalculable la cantidad de topadoras que hacen llorar las ra\u00edces del palo santo cuando, en verano, comienzan a andar con sus destructivas e inmensas palas en todos los departamentos del Chaco.<\/h6>\n<h6>El d\u00eda siguiente, mientras recorr\u00edamos las calles de Loma Plata (el principal emporio econ\u00f3mico menonita), hojeaba las p\u00e1ginas del libro\u00a0<em>Extractivismo en el Chaco paraguayo<\/em>, publicado el a\u00f1o pasado por Guillermo Ortega, de Base Is. \u201cTomando el periodo comprendido entre el 2010 y el 2013, en total se deforestaron \u2013en el Chaco- 1.147.811 hect\u00e1reas de bosques\u2026\u201d, escribe el autor. Ortega solo puso n\u00fameros grandes a las pr\u00e1cticas ecocidas que nos relatara el d\u00eda anterior Pablo Sanabria.<\/h6>\n<h6><strong>La maquinaria de producci\u00f3n menonita<\/strong><\/h6>\n<h6>Un corpulento hombre de amplia sonrisa baja el vidrio de la camioneta plateada y saluda. \u201cHola, s\u00edganme, vamos a mi oficina\u2026\u201d, dice con ese marcado tono alem\u00e1n que tienen los menonitas al hablar el castellano. Es David Sawasky, uno de los socios m\u00e1s ricos de la Cooperativa Chortitzer, hijo de pioneros menonitas que llegaron al Chaco central en 1927 y fundaron la colonia Loma Plata.<\/h6>\n<h6>Sentado frente a nosotros en su c\u00f3modo sill\u00f3n, responde a una de nuestras preguntas. \u201cS\u00ed, las tres cooperativas menonitas juntas tienen alrededor de 1.800.000 cabezas de ganado\u201d, nos dice luego de haber tecleado animadamente una peque\u00f1a calculadora. \u201c\u00bfY cu\u00e1ntas hect\u00e1reas de tierra tienen juntas?\u201d, inquiere Miguel Armoa, el otro periodista del equipo. Sawazky repite sus c\u00e1lculos y concluye: \u201cSon alrededor de 2.500.000 hect\u00e1reas de tierras\u2026\u201d. Un emporio que seg\u00fan las estad\u00edsticas formales de fuentes p\u00fablicas mueve cerca de 700 millones de d\u00f3lares anuales. Sumandos los n\u00fameros informales, no declarados, los menonitas estar\u00edan administrando alrededor de 1.000 millones de d\u00f3lares, seg\u00fan algunos economistas.<\/h6>\n<h6>El emporio menonita es fruto de una maquinaria de producci\u00f3n que fue levantada en 87 a\u00f1os. En el 2011, los mismos menonitas calculaban que los frigor\u00edficos de las cooperativas Chortitzer Komitee, Fernheim y Neuland faenaban 360 mil animales vacunos por a\u00f1o e industrializaban m\u00e1s de 110 millones de litros de leche. Al 2014 la faena sobrepasa los 450 mil y la leche est\u00e1 por encima de los 120 millones de litros.<\/h6>\n<h6>Para el ec\u00f3logo Miguel Lovera \u201cla depredaci\u00f3n de los bosques del Chaco es, principalmente, resultado de la reubicaci\u00f3n de la ganader\u00eda de la Regi\u00f3n Oriental hacia la Occidental\u2026\u201d. Lovera relata que aproximadamente desde 1997 se inicia esta reubicaci\u00f3n, a la que se suma la entrada de los extranjeros \u2013brasile\u00f1os, uruguayos, franceses- en el negocio ganadero.<\/h6>\n<h6><\/h6>\n<h6><strong>\u00a0\u201cNo existen los efectos del cambio clim\u00e1tico\u201d<\/strong><\/h6>\n<h6>Mateo, un l\u00edder de los ayoreo vidaigosode, nos muestra el tronco de palo santo que se va quemando en la fogata de su rancho en Campo Loro, en el departamento de Boquer\u00f3n. \u201cEse puede estar toda la noche as\u00ed, dura mucho\u2026\u201d, comenta durante la conversaci\u00f3n que mantenemos alrededor del fuego. El tronco del palo santo en la fogata da calor en el fr\u00edo y cuece alimentos, cura enfermedades, da trabajo en la artesan\u00eda y tiene un aroma penetrante y embriagador que \u201cespanta los malos esp\u00edritus\u201d, seg\u00fan la creencia de los ind\u00edgenas Nivacl\u00e9. Tiene innumerables utilidades.<\/h6>\n<h6>Pero los pueblos ind\u00edgenas est\u00e1n viendo la r\u00e1pida muerte del palo santo. Este noble y simb\u00f3lico \u00e1rbol llora su posible extinci\u00f3n junto a otras especies de mam\u00edferos, aves, insectos y vegetales, a ra\u00edz de la destrucci\u00f3n de su h\u00e1bitat natural. Mateo no tiene otra explicaci\u00f3n m\u00e1s que esta: \u201c\u2026El fruto de la selva no es nada para los blancos\u201d.<\/h6>\n<h6>Lovera ensaya una prospecci\u00f3n y afirma que \u201csi sigue este ritmo de deforestaci\u00f3n, en 25 a\u00f1os terminar\u00e1n completamente los bosques en el Chaco\u201d. Jorge Escobar, investigador de la fauna chaque\u00f1a, lanza una imagen m\u00e1s devastadora a\u00fan: \u201cEn menos de 100 a\u00f1os el Chaco se convertir\u00e1 en un p\u00e1ramo superficial, en un sub desierto\u201d.<\/h6>\n<h6>Si esta deforestaci\u00f3n alarma a los medioambientalistas y ec\u00f3logos del mundo (el Chaco es la regi\u00f3n donde m\u00e1s bosques se tala en el planeta), a David Sawazky no le preocupa: \u201cNo existe tal efecto del cambio clim\u00e1tico en el Chaco. Es mentira\u201d, nos dice con vehemencia. Una opini\u00f3n que comparten casi todos los menonitas. Afuera sigue lloviendo, un fen\u00f3meno extra\u00f1o que llama la atenci\u00f3n porque \u00a0el invierno chaque\u00f1o no es \u00e9poca de lluvia.<\/h6>\n<h6>Sin embargo, la ciencia contradice a los pr\u00f3speros menonitas: \u201cUna hect\u00e1rea de masa boscosa, en la que esta nuestro palo santo, contiene entre 40 y 60 toneladas del carbono que se producen en el planeta\u201d, nos recuerda Lovera. Lo que significa que desmontar una hect\u00e1rea implica liberar aquel promedio de tonelada de anh\u00eddrido carb\u00f3nico, el gas que esta agujereando m\u00e1s y m\u00e1s la capa de ozono del planeta y eleva su temperatura.<\/h6>\n<h6>Mientras recorremos las calles de Filadelfia en aquella tarde lluviosa, recuerdo estas estad\u00edsticas: en el Chaco pastan casi 5.600.000 cabezas de ganado vacuno. Paraguay vendi\u00f3 210.000 toneladas de su carne en el 2013, una venta que reditu\u00f3 a los ganaderos paraguayos y extranjeros 1.300 millones de d\u00f3lares. El mercado internacional pide cada a\u00f1o m\u00e1s y m\u00e1s carne. Son las causas del desconsolado llanto del palo santo.<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Parte II) La fiebre de la carne vacuna devora millones de hect\u00e1reas de bosques chaque\u00f1os. 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